Los felinos de México

Los felinos son un grupo de animales pertenecientes a la clase Mammalia y al orden Carnívora. Dentro de este grupo se incluyen animales tan bellos como el tigre (Panthera tigris) o tan imponentes como el león (P. leo); pero también otros menos conocidos como el gato Irimote (Prionailurus bengalensis irimotiensis) confinado a la isla de Irimota de 292 km2 o el gato andino (Oreailurus jacobita) que se presenta en zonas restringidas de Sudamérica.

Los felinos son estrictamente carnívoros, los vegetales juegan un papel secundario en su dieta. Sus mandíbulas son cortas y los dientes caninos están altamente especializados para dar una mordida letal. Su método usual de caza consiste en el acecho y un certero salto final. Como grupo, presentan características distintivas: poseen garras retráctiles que utilizan a la hora de cazar o trepar, a excepción de la chita (Acinonyx jubatus) en la que se presentan semiretráctiles. Su cuerpo es altamente flexible; todos hemos oído que los gatos siempre caen parados, y poseen gran habilidad para trepar. Algunos como el tigrillo (Leopardus wiedii) incluso llegan a pasar más tiempo en los árboles, mostrando la capacidad de rotar totalmente los tobillos al bajar de éstos de cabeza.

Las especies pertenecientes a este grupo son un total de 38, todas en alguna categoría de riesgo a excepción del gato doméstico, él cual en ocasiones se llega a convertir en una plaga (gatos ferales). Dentro de este contexto, el lince ibérico (Lynx pardinus) podría ser la primera especie de gato en extinguirse en los últimos 2000 años; esto según la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) donde se encuentra ya como una especie en peligro crítico.

En el continente americano se encuentran 12 especies del total de las que se presentan en el mundo. Por su parte México cuenta con el 50% de las especies de América. Las especies de felinos que se presentan en el continente americano son: Oncifelis guigna, O. geoffroyi, O. colocolo, Oreailurus jacobitus, Leopardus tigrinus, L. pardalis, L. wiedii, Lynx canadensis, L. rufus, Herpailurus yaguaroundi, Panthera onca y Puma concolor. En México se presentan las siguientes especies: L. pardalis, L. wiedii, Lynx rufus, Herpailurus yaguaroundi, Panthera onca y Puma concolor.

México presenta condiciones biogeográficas muy especiales, recordemos que es una zona de transición de especies Neárticas y Neotropicales; y las especies de plantas y animales que habitan en el país tienen muy bien definidas las afinidades que muestran. El yaguarundi (H. yaguaroundi), el ocelote (L. pardalis), el tigrillo (L. wiedii) y el jaguar (P. onca) presentan una mayor afinidad hacia los climas tropicales y secos. El gato montés presenta mayor afinidad hacia los climas templados, aunque muestra gran plasticidad adaptativa. El puma (P. concolor) se presenta en el país como una especie cosmopolita la cual habita en gran cantidad de hábitat, presenta una dieta muy amplia y es tolerante hasta cierto punto a la actividad humana, aunque el humano no lo sea tanto hacia él. Otras características de los felinos mexicanos se presentan a continuación.

El gato montés o gato pochi (L. rufus) presenta una distribución que va desde la parte norte de Estados Unidos hasta Oaxaca, México. Su alimentación se compone de roedores y lagomorfos aunque en su distribución más al norte se llega a alimentar de venado (Odocoileus virginianus y O. hemionus). Es un felino de tamaño mediano y con cola muy corta. Es un gato muy bien estudiado en su rango de distribución en Estados Unidos, sin embargo, en el país no se presenta tan afortunado. Se le puede encontrar en hábitat que van desde matorral xerófilo hasta bosques de pino.

El yaguarundi (H. yaguaroundi), onza o gato eyra se puede encontrar en hábitat tanto de pastizal como de bosque perennifolio. Su distribución se presenta desde el norte de México hasta Argentina. La alimentación de esta especie consiste en aves más que mamíferos; sin embargo en estudios realizados se sabe que no desprecia roedores, conejos, artrópodos y reptiles. Es un gato pequeño, de cuerpo alargado, sin manchas y se distingue de otros felinos por su cabeza elongada más que redondeada. Su actividad la realiza durante el día.

El ocelote, tigrillo o galaviz (L. pardalis) es la especie de gato manchado más estudiada y mejor conocida de América latina debido en parte a la belleza de su piel. Prefiere áreas de bosque, utilizando las áreas de pastizal pocas veces; sin embargo también utiliza matorral xerófilo. Se le puede encontrar dentro de los límites políticos de Texas hasta Uruguay. Su alimentación consta de pequeños mamíferos (roedores, armadillos, tlacuaches); pero no desdeñará animales tan grandes como hormigueros (Tamandua mexicana) , temazates (Mazama americana) y tortugas. Sus hábitos son nocturnos.

El margay o tigrillo (L. wiedii) es un gato similar al ocelote por ser otro de los gatos manchados americanos; sin embargo éste es más chico, posee una sorprendente habilidad para trepar a los árboles pudiendo rotar sus patas 180° al bajar. Dentro de su dieta se reportan como sus presas favoritas mamíferos arbóreos (ardillas, tlacuaches), artrópodos y pequeñas aves. Como es lógico suponer, sus hábitat favoritos son aquellos en los cuales la vegetación es exuberante y se encuentra asociada a corrientes de agua.

El jaguar (P. onca) es el mayor de los felinos de América y el tercero a nivel mundial solamente después del león y el tigre; especies que se encuentran en el viejo mundo. El jaguar es un gran gato manchado, y a diferencia del leopardo, su pariente africano presenta pequeños círculos dentro de cada roseta. Sus hábitos alimentarios han sido muy estudiados en todo el rango de su distribución, el cual antiguamente se extendía desde Arizona, Nuevo México y Texas en los Estados Unidos hasta Argentina. Hoy, esta distribución ha disminuido en su porción norte cerca de 10000 km, lo que representa el 67% de esta distribución. En Sudamérica, las condiciones son similares reduciéndose en alrededor de 20000 km, lo que a su vez alude al 38%.

Los hábitos alimentarios muestran al jaguar como una especie oportunista que se alimenta de las presas más disponibles o vulnerables. En un estudio realizado en Calakmul, Campeche, México; se determinó que el jaguar basó su alimentación en pocas especies: pecarí de collar (Tayassu tajacu), coatí (Nasua nasua) y Temazate (M. americana). Resultados similares han sido publicados en otros rangos de su distribución.

Finalmente el puma (P. concolor); se presenta como una de las especies de félido que mayor plasticidad adaptativa tiene; esto se demuestra con su distribución que es muy amplia y que va desde Canadá hasta América del Sur, abarcando hábitat como bosques de coníferas, selvas tropicales, áreas pantanosas, praderas y zonas de matorral. El puma es un gato de pelaje liso, similar al león (únicas dos especies que presentan este patrón de coloración) y se caracteriza porque sus mejillas tienen manchas negras. Sus cachorros nacen manchados y poco a poco van quedando de color uniforme.

Su alimentación se basa principalmente en venados e incluso Leopold (op. cit.) asegura que no hay lugar en América del Norte donde el puma no prospere si no hay venados; otras presas habituales son castores, puerco espines, liebres, mapaches, tlacuaches y cerdos salvajes.

Los felinos poseen hábitos crípticos, son sigilosos y altamente evasivos, por lo cual se vuelve más complicado y caro su estudio. Cuando se trabaja con felinos se pueden usar métodos indirectos para detectar su presencia, para estimar sus densidades y conocer el status de sus poblaciones. Algunas de las técnicas empleadas para trabajar con estos animales utilizan sus rastros (huellas, excretas, letrinas, rascaderos, estaciones olfatorias y moldes de sus huellas). En otros países en los cuales se destinan mayores presupuestos para estas investigaciones se emplean trampas de lazo, cámaras y radio telemetría.

En el país al igual que en otras partes de su distribución los felinos enfrentan problemas tales como la destrucción de su hábitat, la caza ilegal para el uso de su piel y para emplearlos como mascotas y la competencia con el hombre por los recursos. Por si esto fuera poco problema, algunas de estas especies y particularmente las sudamericanas (v. gr. los géneros Oncifelis y Oreailurus) presentan distribuciones muy restringidas, se tiene poca información de su historia natural y son aprovechadas tradicionalmente por las comunidades. En México; la deforestación de regiones como la de los Tuxtlas, Quintana Roo, Campeche y Jalisco por mencionar algunas; o el conflicto con el hombre por el ganado en el norte de México presentan un panorama no muy favorable para los gatos silvestres.

El poco apoyo económico destinado a la creación y manutención de Áreas Naturales Protegidas y la falta de seriedad en su establecimiento son obstáculos fundamentales para la conservación de estos organismos; por ejemplo, en estudios llevados a cabo en el noreste de México se observó que el ocelote y el jaguarundi requieren cuando menos de 1000 hectáreas para realizar sus actividades cotidianas. Estos datos deberían de ser tomados en cuenta a la hora de decretar áreas de protección de vida silvestre ya que se debe considerar que sus espacios de actividad o ámbitos hogareños son muy grandes y pueden estar dentro de dos o más límites políticos lo que generalmente en poco llega a favorecerlos.

Así, se deben llevar a cabo estudios destinados a conocer la historia natural de las especies, no solamente de los felinos, buscando después de completar su fase de investigación puramente básica proponer estrategias de conservación de estos majestuosos e importantes organismos.

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